Heidi Storsberg Montes

Comisión de Programas
Comunicación / Agua

heidi@hunterasesores.com
hstorsbergm@gmail.com

Siempre fui muy apegada a mi papá, esperaba los sábados para irme a trabajar con él a su fábrica de cocinas integrales. Él y mi paso por una escuela bicultural competitiva y de retos, me enseñaron a pensar y a analizar, a entender que los roles tradicionales no eran para mí. Prefería construir algo más que jugar con muñecas, me gustaba inventar y crear. Quise ser ingeniera como él, me gustaba la química, pero un desencuentro con un mal maestro de cálculo me hizo cambiar repentinamente de decisión. Llegué a la Ibero a inscribirme en Ingeniería Química y salí registrada para estudiar Relaciones Internacionales.

No me equivoqué. A finales de los años 80 y principios de los 90’s me llamaban mucho la atención la historia, los acontecimientos sociopolíticos de México y el mundo. Participé activamente en Grupo Desarrollo Joven, que conjuntaba a jóvenes universitarios, principalmente de la Ibero, que buscaban participar de las decisiones y toma de conciencia de un México cambiante. Así me empezó a gustar la política.

Dos momentos determinaron mi vida en esa época. El primero: la defensa de una compañera que había coordinado una visita con el embajador de México ante Naciones Unidas en Nueva York, y a quien arbitrariamente responsabilizaron por la baja participación de estudiantes, tema que llegó hasta el Senado Universitario. Apoyarla me generó un sinfín de enemistades, pero me contentó saber que, a contracorriente, asumí una postura justa, un compromiso cabal con la verdad.

El otro gran quiebre fue la muerte de Luis Donaldo Colosio con quien trabajaba indirectamente en Sedesol. Lo conocía bien, me vinculé con él a partir del trabajo en Grupo Desarrollo Joven. Su asesinato me cimbró, no quise saber más de la administración pública ni de nada que oliera al PRI.  Acepté entonces trabajar para la Fundación Konrad Adenauer en México en las áreas de política, mujeres y comunicación, hecho que después me permitió realizar mi maestría en este último rubro.

El paso por la Konrad Adenauer me condujo a Acción Nacional, poco a poco me fui inmiscuyendo en el partido y cuatro años después fui postulada como mujer y como joven a candidata a Diputada Federal. Fui electa para el periodo 2000-2003 que coincidió con la victoria del PAN con Vicente Fox.

La Cámara de Diputados marcó mi vida, no sólo en términos de conocimientos legislativos y la responsabilidad de trabajar por México, sino en términos políticos. Me concienticé de la necesidad de establecer alianzas para promover iniciativas, para entender que en todos los partidos y fuerzas políticas hay personas capaces, comprometidas y deseosas de trabajar por el bien de México. El gran regalo fueron las innumerables amistades que hice, sobre todo con legisladores de otros partidos políticos, vínculos que me han permitido encontrar puntos de encuentro para desarrollar y ejecutar proyectos por México. Muestra de estas relaciones es mi hoy marido, compañero de Legislatura del PRI y padre de mis dos hijos.

Mi paso de casi diez años por la Comisión Nacional del Agua también fue fundamental. Dicen que “quien se moja ya no se seca”, y hoy, gran parte de mis actividades profesionales, están vinculadas a este rubro ligado al vital líquido, fundamental para la subsistencia. Asimismo, dejó una huella profesional en mí el trabajo realizado en temas de comunicación en la Conagua y en TV Educativa, donde modificamos formatos para una mejor compresión de la Telesecundaria e incorporamos un primer canal digital abierto de TV Educativa y de Entretenimiento Educativo a nivel nacional. Vivo con la enorme satisfacción de haber contribuido a un proyecto de tal relevancia para atender a  niños que estudian bajo esta modalidad.

Mi desarrollo profesional y  personal ha sido continuo; el costo, sin embargo, fue alto. Un primer divorcio marcó mi vida, aprendí que el crecimiento de la mujer en una sociedad que aún se debate el nivel de  participación femenina, no necesariamente empata con los roles de pareja. Fueron diez años de lucha, de búsqueda de entendimiento para salvar nuestro vínculo, pero la incompatibilidad de caracteres, el peso de la educación tradicional y la falta de madurez, finalizaron en una ruptura que, a la postre, me regaló a mi exesposo como mejor amigo.

Soy proactiva, positiva, comprensiva, justa, trabajadora, estructurada y leal. Suelo tomar control de mi vida y de los míos. Mis más grandes victorias son mis dos hijos, el primero biológico, la segunda adoptada, ambos mi motor de vida junto con mi segundo esposo. Un hijo adoptado es muy deseado y el proceso para hacerla nuestra, ha sido, sin lugar a dudas, el paso más importante y feliz de la vida.

No me veo pasiva a futuro, menos aún cuando hoy se define la viabilidad de México. Mi deseo es seguir construyendo, aceptando retos e incentivar la generación de más empleos y proyectos desde Aqua- Consult Ingenieros, la empresa especializada en temas de agua y telecomunicaciones que cree en 2013. Uno de mis pendientes es trabajar por México en el extranjero. A lo largo de los años he tenido varias ofertas, pero nunca he podido aceptarlas por cuestiones personales. Mientras tanto, sigo activa en la política, un ámbito que conlleva sacrificios y triunfos, a veces de forma muy pública y, en ocasiones, tras bambalinas.

Mi familia  es mi prioridad, disfruto como nada en el mundo ir al boliche o al cine, viajar con mi esposo, mis hijos y mis padres. Me gusta leer, saborear charlas que me instruyan, que me hagan pensar, disentir y encontrar en el otro, el valor del respeto, de la amistad, la familia, el orgullo, la lealtad y el amor que debe prevalecer entre todos los que compartimos en este momento y en este lugar el don de la vida.