Laura Tapia

Programa de Fellows

Alcanzó lo que pocas mujeres porque, sin miedo a quemar sus naves, supo ser flexible, escuchar su voz interior y recomenzar su trayectoria profesional para alcanzar un equilibrio sano como mujer y profesionista.

En …. trabajaba en el área de sistemas de Procter & Gamble, llevaba cinco años de ascensos en la empresa y creía entonces que lo suyo sería un continuo crecimiento en sistemas. Sin mayor aviso conoció ahí a quien llegaría a ser su esposo. La relación de manera paulatina se tornó de mayor compromiso y, con enorme osadía, sin que nadie se lo pidiera, sin que fuera requisito corporativo, Laura tomó dos decisiones cardinales: casarse con él y renunciar al área de sistemas de Procter para evitar competencia.

En la misma empresa buscó otra área de desarrollo, un espacio propio como mujer y profesionista al margen del vínculo matrimonial. Fue así, por un asunto meramente circunstancial, que ella inició su carrera en mercadotecnia, consolidando marcas de Procter & Gamble e impulsando nuevos productos en medios tradicionales y digitales, una trayectoria que, peldaño a peldaño, le permitió llegar aún más lejos de lo que ella misma imaginó, convirtiéndose inclusive en directora de entrenamiento de marketing para toda América Latina.

En …. nuevamente la oportunidad tocó a su puerta. Vivía con su marido en Venezuela, la pareja había migrado por el puesto que ella alcanzó y Laura, además de alcanzar puestos corporativos, deseaba embarazar. Durante la gestación de su hija Valeria, más aún cuando ella nació, pidió que le permitieran trabajar medio tiempo. A la mayoría de las personas que consultó les parecía un contrasentido, nadie en un puesto directivo de esa naturaleza pedía licencia para trabajar medio tiempo, sin embargo, era tal su eficiencia, pasión y responsabilidad que sus jefes le concedieron el permiso sin chistar. Bien sabían que ella cumpliría con la carga laboral desde casa.

Dice Laura: “Aprendí que quien no pide, no recibe. Aprendí también a hacer las cosas a mi manera”.  Así fue alcanzando más promociones y mayores responsabilidades durante décadas.

En 2012 la vida la cimbró, fue diagnosticada con cáncer de tiroides. Entendió que había que bajar el ritmo, hacer ejercicio y pausar el camino. Cuatro años después, en 2016,  asumí independizarse para gozar de mayor libertad.

Hoy en día, además de dirigir el Fellows Program del IWF México y participar en el Women Corporate Directors, organización que tiene como objetivo la participación de mujeres en los Consejos de Administración, es consejera y consultora activa de grandes empresas. Su fuerte son las áreas de comunicación, la adquisición de clientes y el desarrollo de programas de entrenamiento para elevar las habilidades de mercadotecnia.

Laura disfruta ser mentora, sabe conectar talentos para alcanzar metas, sabe escuchar e impulsar el crecimiento. En su tiempo libre hace yoga, medita y corre, lleva ya dos medios maratones.  Su sueño es catapultar el desarrollo profesional de las mujeres mexicanas, tener una especie de Fellows Program autosustentable que pudiera llegar a quienes no tienen oportunidad de entrenamiento y coaching, mujeres que podrían transformar sus carreras potenciando su liderazgo. Asimismo, quisiera crear una Escuela para Padres, porque reconoce el impacto social de la paternidad y la falta de preparación de la mayoría de los jóvenes al enfrentar esa responsabilidad. También quiere volver a pintar al óleo.