Angélica de la Peña, miembro del IWF México, nos coarte su más reciente entrada titulada “López-Gatell visto desde su disonancia cognitiva” escrita para la Revista Etcétera en donde analiza la comparecencia de López-Gatell, Subsecretario de Salud, ante la Comisión de Salud del Senado.

La autora comenta al respecto que Gattel “se comportó todo lo contrario a lo que indica la regla no escrita. Fue impropio verle sus ojos y cejas levantadas de manera burlona descalificando al escuchar particularmente a las senadoras de la oposición. De vez en vez se conectaba con las curules amistosas compartiendo movimientos de mofa. Sin embargo, al tomar la palabra al final de su comparecencia, se atrevió a acusar “a las respetables señoras senadoras” de ser poseídas de disonancia cognoscitiva o cognitiva, y enfatiza que haciendo uso del foro y tribuna parlamentario, una pequeña minoría muestra desinformación al insistir sobre “7 mentiras” que no tienen base de veracidad o de evidencia: hacer pruebas, usar cubrebocas, etc. Y les sugiere que vean las más de 220 conferencias vespertinas que él organiza para que se informen sobre lo que hace el gobierno respecto a la pandemia; les sugiere hacerlo en pausas, para que estén informadas”.

Respecto a lo sucedido, Angélica de la Peña señala que “las senadoras de la oposición se retiraron, obligando al presidente de la Comisión a levantar la reunión, a lo que este subsecretario pregunta si también se llevarán las mantas que le pusieron alusivas al horror de la pandemia”.

Finalmente, la autora cierra el análisis explicando que “México tiene la cifra más alta de mortalidad por Covid-19 respecto a otros países tomando en cuenta el número proporcional de habitantes. Pero se tomó la decisión de no hacer pruebas desde marzo, simplemente para ahorrar. Sin embargo el señor subsecretario se autoengaña respecto a que su programa centinela estuvo bien, se acomoda a aliviar la propia tensión que seguramente enfrenta cuando los ex secretarios de Salud o la OMS le dicen que fue un error su estrategia para enfrentar la pandemia; alivia su ánimo cuando él mismo se chorea frente a su propia decisión, y se dice: aplanamos la curva entonces ya vamos bien, pensar en 70 mil ya es catastrófico, pero se explica que estar en más de 83 mil es porque quienes murieron comían muchas harinas y azúcares. Ve su propia realidad y todo lo justifica. Entonces ¿quién padece de disonancia cognitiva? Y, además, no puede resistir en seguir mintiendo”.