La emergencia sanitaria es un hecho sin precedentes cuyas consecuencias eran desconocidas hace algunos meses, por tal motivo, Bárbara Anderson, miembro del IWF México, nos comparte su más reciente análisis escrito para Milenio acerca del último reporte del FMI.

En el ámbito financiero laboral, la autora destaca que “en muchas empresas en nuestro país, además del confinamiento en los casos en los que se podía, se hicieron acuerdos con los empleados para reducciones salariales que permitieran descomprimir los gastos fijos de las empresas y evitar despidos. Era un plan que iba a durar entre dos y tres meses, pero así como seguimos inmersos en la pandemia sin mejoras claras en el control de contagios y muertes, tampoco regresaron los salarios a su monto precovid-19”. 

Armando Leñero, presidente del Centro de Estudios para el Empleo Formal (CEEF), menciona: “Que bueno que se hicieron estas negociaciones entre patrones y empleados, porque sino se hubieran perdido más de 3 millones de empleos en el país sin estas medidas de reducciones salariales”.

Anderson añade que “en los siete meses de pandemia en México se han destruido más empleos formales que los que fueron creados en todo 2019”.  

«Respecto a los salarios que se cobraban precovid-19, “calculamos que tardarán entre tres y cuatro años en regresar, no solo a lo que se ganaba sino a lo que debió aumentar el salario en ese tiempo por inflación, por ejemplo”, agrega Leñero, “y esta recuperación depende de muchos factores como el crecimiento de la economía nacional, la inversión y sobre todo del fortalecimiento de los ingresos de las pymes.”»  

Finalmente, la autora concluye: “Sin duda estos datos deberían servir para repensar la posibilidad de un rescate fiscal más intenso a este sector de la economías que es el mayor generador del empleo del país”.