Bárbara Anderson, quién es Líder de IWF México, comparte en la última entrada de su columna de esta semana publicada en La-Lista, los pronósticos más importantes para este año, presentados por los economistas socios de la American Economic Association (AEA). Dichos pronósticos, engloban temas como la economía mundial, la desigualdad, el aumento de la productividad, entre otros más.

A continuación, presentamos la columna completa:

Este es un club muy selecto. Los 23,000 miembros de la AEA forman una logia, una sociedad de economistas que compiten entre sí por los mejores papers del año. La presidenta de esta comunidad ‘promotora del conocimiento’ fundada en 1885 es ni más ni menos que Janet Yellen, la futura (y primera mujer) en presidir el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos en la administración de Joe Biden.

Cada año, la Asociación entrega la medalla John Bates Clark a los logros más destacados en investigación económicas a académicos menores de 40 años y a este reconocimiento se lo conoce como el ‘baby Nobel” porque muchos de estos condecorados más tarde reciben el gran premio sueco. Algunos ejemplos son Amartya Sen o Alvin Roth.

Este año, por primera vez, los tres días de conferencia y debates desde el domingo 3 al martes 5 se hicieron vía ZOOM. Entre los puntos más importantes que salieron de estas presentaciones está:

LO MALO

Que la economía mundial saldrá de la pandemia ahogada en deudas y con una mayor brecha de desigualdad, dos ingredientes que atentan contra el crecimiento a largo plazo. La deuda mundial creció 15 billones de dólares en 2020, sumando un total de 277 billones (equivalente a 365% de la producción mundial).
“Cuando terminemos con la pandemia, necesitaremos poner orden fiscal en nuestras casas”, declaró Christina Romer, ex economista en jefe de la Casa Blanca durante la presidencia de Barack Obama, “tendremos que reducir la carga de nuestra deuda principalmente para estar en condiciones de hacer frente a la próxima crisis, pandemia o lo que sea cuando llegue”.
La desigualdad también aumentó, tanto en Estados Unidos (donde la pandemia fue más letal entre afroamericanos e hispanos) como en los países más pobres del planeta que tuvieron poca reacción y presupuesto para defenderse del Covid-19. “La pandemia ha puesto de manifiesto la profundidad de la desigualdad y de muchas formas ha exacerbado esas desigualdades”, dijo Joseph Stiglitz, otro Nobel miembro de la AEA. “Después de esta pandemia, pudimos ver un retroceso de décadas de progreso hacia la reducción de la desigualdad global“, dijo Kenneth Rogoff, profesor de Harvard y ex economista jefe del FMI.


LO BUENO

La ciencia volvió a ser sexy y de una manera histórica los investigadores de distintos continentes lograron desarrollar vacunas en un tiempo récord, un esfuerzo jamás logrado antes.
El economista Nicholas Bloom, de la Universidad de Stanford enfocó su presentación en las futuras ganancias del aumento en la productividad que se logrará al haber probado maneras nuevas de trabajo a distancia, fundamentalmente desde el hogar, una tendencia que se mantendrá como una nueva alternativa laboral después de superada la pandemia.
Por cierto, la última medalla (o Baby Nobel) le tocó a una mujer, a Melissa Dell, una economista que se ha dedicado a buscar en el pasado, en la historia de los países las claves que los han hecho crecer o no en el tiempo. Uno de los ejemplos es como la diferencia en la que se organizó el trabajo durante la época de la conquista en América Latina y de la colonización en Estados Unidos o Canadá, modelos que cambiaron el crecimiento de estas regiones. Pero uno de sus trabajos más interesante (y cercanos a nosotros) es el de “Trafficking Networks and the Mexican Drug War”, que analiza la evolución de los carteles y las rutas del narcotráfico en municipios del PAN o del PRI durante 2015.