Bárbara Andeson, miembro del IWF México, escribió para Milenio su columna periódica un interesante análisis referente a la manera en que compramos en México durante la pandemia, la autora comienza su análisis citando a Agustín Gutiérrez, socio de McKinsey México: “Lo más interesante ha sido ver la velocidad de adaptación y resiliencia que han tenido los mexicanos”.

Al iniciar la pandemia, “la consultora comenzó a medir mes a mes ‘el sentimiento del consumidor’: cómo la crisis sanitaria y el confinamiento afectaban lo que compraba la gente y cómo lo compraba. Cumplidos seis meses hicieron un corte de caja para analizar esta montaña rusa de la pandemia”, anexa Anderson. 

La autora recalca que “se recuperó la expectativa de compra de ropa, accesorios y maquillaje (¿efecto Zoom?) y la compra de muebles. Una cosa es trabajar en casa un par de semanas que meses: al inicio del confinamiento la intención de compra de muebles cayó 75% y fue aumentando hasta tener una diferencia de 27 puntos; escritorios para reemplazar aulas, espacios de trabajo para sustituir la oficina y sillas más cómodas son parte de un nuevo set de necesidades”. 

Adicional, comenta que “la fidelidad a las marcas también se puso a prueba: 34% de los clientes han probado nuevas marcas en la pandemia.”; al respecto, Agustín Gutiérrez indica que “al principio fue por falta de stock de sus productos habituales que solo los sustituían, pero ahora los factores que mueven a buscar otras marcas son las promociones y el precio (52%). Cuidar el dinero se volvió importante”

Las compras en línea con retiro por parte del cliente en tienda crecieron aproximadamente cinco veces debido a dos factores: la precaución a menor contacto y también por el costo que implica, la entrega a domicilio dejó de ser un gasto momentáneo para ser recurrente. 

Finalmente, la autora nos comparte lo que los mexicanos “no piensan hacer los mexicanos en el corto plazo”, entre las actividades destacan viajar, ir al cine, teatro y eventos.