Ha pasado un año desde la última vez que las mujeres nos pusimos de pie, juntas, para que nuestra voz pueda escucharse mejor. En este año nuestra consciencia ha aumentado, nos hemos dado cuenta de qué estábamos haciendo, de qué no estábamos haciendo y de lo que queremos hacer.  Al aumentar ese nivel de consciencia hemos comprendido más cosas: que nadie va a hacer por nosotras de forma individual nada, que lo tenemos que hacer nosotras; que los cambios surgen desde adentro; que no tenemos que cambiar a nadie más que mejorarnos a nosotras y seguir adelante… 

Cuando todas estas ideas se asientan en nuestro interior ya nos necesitamos tanta aprobación de fuera, ya no nos destruye lo que se dice fuera… y si además contamos con compañeras de viaje… nuestros sueños se realizarán, porque nosotras estaremos atentas a que así sea…

Es increíble voltear a los lados y sentirse acompañada, poco a poco el mundo y nuestra voz comienza a generar un eco, fuerte y claro: estamos de pie, y somos una. Tal vez los tiempos ahora sean difíciles, pero en compañía de todas, saldremos adelante. Sabemos cuáles son nuestros objetivos y nuestras metas, tenemos la mente despierta y la respiración sigue el curso del viento: siempre hacia adelante.

No debemos olvidar que este es un camino que recorremos juntas, mano a mano, porque el estar unidas es lo que nos hace más fuertes, nuestra fortaleza es la unión. Virginia Woolf tiene una frase que me encanta: “No hay barrera, cerradura, ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente”. Desde aquí parte nuestra libertad; hoy es momento de ser escuchadas, no solo de tener sueños sino de cumplir metas. Seamos el cambio, de adentro hacía fuera, un corazón grande germina otros, y dejemos que nuestra semilla se esparza.

Martha Herrera González.