Evolución en el mundo

Los ideales de igualdad que acompañaron a la Revolución Francesa y a la Independencia de los Estados Unidos no estaban pensando en que las mujeres votaran para elegir a sus gobernantes, ni mucho menos en que pudieran formar parte de gobiernos. 

De hecho, para cuando inició el siglo pasado apenas había manifestaciones marginales de igualdad en el mundo. El voto femenino había sido reconocido en Nueva Zelandia (1893), Australia (1902) y Noruega (1906). Rusia reconoció como derecho el voto de las mujeres hasta su revolución (1917) y Estados Unidos lo hizo en 1920. De América Latina el primer exponente fue Uruguay, en 1917.

Fue más bien el periodo de postguerra y el arribo del paradigma de los derechos humanos lo que cambió la situación. A partir de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y de la Convención sobre los Derechos Políticos de la Mujer vino una oleada de estados que reconocieron el voto. Prácticamente ya no queda país en el mundo donde ese derecho esté vetado. Inclusive Arabia Saudita incorporó en sus leyes en 2015 el derecho a que sus ciudadanas puedan votar. 

El derecho de las mujeres al voto fue reconocido en Nueva Zelanda en 1893, Australia en 1902 y Noruega en 1906. Rusia reconoció el derecho hasta su revolución (1917) y Estados Unidos lo hizo en 1920. De América Latina el primer exponente fue Uruguay, en 1927, le siguieron Ecuador (1929) y Chile (1934). México llegaría tardíamente, lo hizo hasta 1953. 

El último país de la región en reconocer el derecho de las mujeres a votar fue Paraguay en 1961.  No obstante, en Guatemala las mujeres pudieron votar sin limitaciones hasta 1965, pues sólo se permitía votar a las letradas, lo mismo pasó en Ecuador donde hasta 1967 se reconoció dicho derecho sin restricciones.En el continente americano el derecho a votar de las mujeres se reconoció formalmente por primera vez en Canadá en 1918, aunque de manera parcial. Estados Unidos lo hizo en 1920, Ecuador 1929, Brasil y Uruguay en 1932, Cuba en 1934, después de que hiciera lo propio México; llegó Honduras, Nicaragua, Perú en 1955 y Colombia en 1957, los datos mencionados están disponibles en la siguiente tabla.

País y año de reconocimiento del sufragio de las mujeres

PaísAñoPaísAño
Canadá1918Venezuela1947
Estados Unidos1920Chile1949
Ecuador1929Costa Rica1949
Brasil1932Bolivia1952
Uruguay1932México1953
Cuba1934Honduras1955
República Dominicana1942Nicaragua1955
Jamaica1944Perú1955
Panamá1945Colombia1957
Argentina1947Paraguay1961
Belice1964

Información de la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM,1995).

Pero lo que las sufragistas del mundo no hubieran podido imaginar es que el reconocimiento del derecho al voto no se traduciría automáticamente en una mayor proporción de mujeres representantes en órganos de toma de decisión. Si me permiten robar una expresión de la economía: se hizo evidente que el mercado político era imperfecto. Hay barreras para la entrada y la libre concurrencia. 

El sufragio femenino demostró que la igualdad aparente en la norma es insuficiente. Se requieren derribar las barreras que impiden a los liderazgos de mujeres hacerse visibles y luchar por unas candidaturas. Se requiere crear una igualdad sustantiva. 

El argumento será más claro si mostramos la otra cara de la moneda. La representación de mujeres en congresos del mundo. 

Es posible advertir tres periodos. 

∙  Hasta la mitad del siglo pasado, la representación de mujeres en los congresos era de apenas 3%. 

∙  El reconocimiento del derecho al sufragio femenino y la creación de instrumentos internacionales lograron que esa cifra se incrementara hasta 10%. Ahí se estabilizó hasta el principio de los años noventa, dejando en claro que las mujeres votantes no lograrían crear las condiciones para las mujeres representantes. 

∙ Es a partir de 1991, cuando Argentina inicia la adopción de cuotas obligatorias (y muchos países del mundo continúan) que se da un nuevo impulso a la representación de mujeres, de manera que la proporción de mujeres congresistas se duplicó, al pasar del 11% al 21%. 

Evolución de la representación de mujeres en los Congresos del mundo

Datos de la Unión Interparlamentaria (IPU) muestran que en 2020 hay países que han aumentado considerablemente el porcentaje de mujeres en los parlamentos, como: Ruanda, Cuba, Bolivia, Emiratos Árabes Unidos, México, Nicaragua, Suecia, Granda, Andorra y Sudáfrica. En 1995, hace 25 años el porcentaje de mujeres en estos órganos de representación no era mayor a 40%, hoy el máximo es de 61%.

Los 10 países con la mayor participación de mujeres en parlamentos unicamerales

Fuente: Datos de la Unión Interparlamentaria (UIP) relativos a parlamentos unicamerales y cámaras bajas.

A pesar de los avances, únicamente el 25% de 35,127 escaños globales están ocupados por mujeres, al igual que 21% de las 3,343 posiciones de ministros y en algunos países, las mujeres no están representadas en lo absoluto.

Promedios mundiales y regionales de mujeres en los parlamentos, 1995 y el 1° de enero de 2019

Fuente: Datos de la Unión Interparlamentaria (UIP)

En México, celebramos el 67 aniversario del reconocimiento constitucional del derecho a votar en las elecciones federales de las mujeres; y aún tenemos muchos techos que romper. Fueron 123 años en los que en México se elegían cargos de elección popular sin que las mujeres formaran parte de las decisiones más importantes del país. Pasaron 53 elecciones del titular del Ejecutivo Federal sin que pudieran votar. 

Unos años antes, en 1947 se había modificado el artículo 115 constitucional para que se pudiera ejercer este derecho exclusivamente para las elecciones municipales. Hay algunos ejemplos que ocurren cuando menos una o dos décadas antes: En Yucatán en 1924 fueron electas tres mujeres al Congreso local, sin embargo, un año después tuvieron que dejar el cargo, por razones que hoy constituyen la violencia política en razón de género. Además, ese mismo año en San Luis Potosí se reconoció el derecho al sufragio femenino, sin embargo se derogó a los pocos meses. En Chiapas, se consagró en 1925.

A partir de que en 1953 se reconoció en México constitucionalmente el derecho de las mujeres a votar y a ser electas a nivel federal, fue necesario establecer una serie de medidas legislativas y políticas públicas para lograr, más allá de la igualdad formal, la igualdad material. Ello resultaba necesario dadas las cuestiones históricas y estructurales que dejaban a las mujeres en evidente condición de desventaja para el ejercicio de sus derechos políticos, en comparación con los hombres.

Pero, ese era sólo un pequeño paso que dar. Faltaba garantizar el derecho a ser electas en la vertiente de acceso a las candidaturas y al ejercicio del cargo. La batalla continuó durante cinco décadas, en las que no hubo mayores avances. Fue necesaria la implementación de las cuotas de género, y se aprobaron en el 2002. Se estableció inicialmente una cuota del 30% en las candidaturas; posteriormente, en 2007 del 40 por ciento, y finalmente en 2014 y 2019, se introdujo el principio de paridad en nuestra Constitución.

La participación política de las mujeres en la Cámara de Diputados superó la barrera de las 100 mujeres apenas en el año 2000 -fueron 120-, donde representaron el 24% del total. Y fue hasta el año 2012 cuando se rebasó el umbral del 30% y se logró el 37% de representación de mujeres. En las elecciones de 2018, se alcanzó la paridad con el 48.2%.

En el Senado, fue hasta la Legislatura XLVI (1964) cuando las primeras mujeres ocuparon un escaño. En el año 2012, se supera el umbral del 30% (anteriormente el promedio de mujeres senadores era entre el 15 y 25%), y en las elecciones de 2018, se alcanza la paridad con el 49.2%.

Comisión de Género, Igualdad e Inclusión.
Encabezada por María del Carmen Alanís durante el período 2020-2022.