Con la implementación de modelos a distancia para configurar la ‘nueva normalidad’, Ma. Elena Estavillo Flores, miembro de IWF México, profundiza sobre la reproducción de dinámicas analógicas del trabajo presencial, en su colaboración para La Silla Rota.

«Esta dinámica ha sido común en los procesos de digitalización de todo tipo. Por ejemplo, al crear un trámite electrónico el primer abordaje es traducir cada paso y requisito a ese nuevo formato, sin darse cuenta de que en el mundo digital algunas formalidades pierden sentido, se vuelven innecesarias o redundantes, y que se puede resolver algunas de ellas de forma automatizada sin generar una carga a las personas», reflexiona.

Así, Estavillo sostiene que la reproducción «sin filtro» de lo analógico en lo digital se repite hasta el sinsentido como la restricción de correos electrónicos. Situación que, observa, es también llevada a cabo en el teletrabajo, donde muchas organizaciones «han estado tratando de reproducir los ambientes del trabajo presencial a través de las plataformas de reuniones remotas, sin replantear procesos y flujos dentro de los equipos de trabajo, sin diversificar los mecanismos de comunicación».

En su texto Del presentismo al zoomismo explica que si en el mundo de la presencia física, la ciberseguridad se reflejaba con el trabajo de un grupo especializado sin contacto con el resto de la organización, hoy la concepción se torna obsoleta, pues requiere su reformulación desde «donde la ubicación física de los trabajadores no genere vulnerabilidad y donde no se tenga que elegir entre la flexibilidad del teletrabajo y la ciberseguridad».

«Ahora, en una segunda ola de «teletrabajo», tenemos una invasión descontrolada de reuniones, seminarios, talleres y foros, donde se repiten los temas y las opiniones. Inclusive, se vuelve más frecuente participar a varias pantallas y eventos simultáneamente. Hemos pasado del presentismo al zoomismo», agrega la autora.

Finalmente, Elena concluye con lo sorprendentemente positivo que es romper fronteras gracias a las redes sociales, pero subraya la importancia de mantener vivos espacios privados que den lugar a la reflexión y la creatividad.