Ingrid Motta, miembro del IWF México, escribe en su columna escrita para la Revista Etcétera acerca de la brecha digital en México y las circunstancias que impiden seguir progresando con el fin de reducir el analfabetismo digital. La autora comienza su análisis argumentando que “la brecha digital es un problema mundial no resuelto. La pandemia ha venido a evidenciarla aún más, no sólo como un problema de conectividad, sino como un desafío económico que afecta a todos, y sobre todo a unos más que a otros”.

La autora señala que “con el confinamiento, vino la mudanza de las oficinas, el comercio y las escuelas, y en consecuencia una pronunciada dependencia a la conectividad y al traslado del tráfico de internet a nuestras casas. La infraestructura de los operadores de servicios de telecomunicaciones está siendo desafiada minuto a minuto, para mantener en sus redes los niveles de calidad que garanticen no dejarnos en la obscuridad digital en estos tiempos de enfermedad”.

Adicional, menciona que “los pronósticos económicos son cada vez más pesimistas y acumulativos en relatos sobre los terribles efectos que está teniendo la educación, el trabajo, la cultura y todo lo que refiere a la conectividad, por mencionar sólo algunos aspectos de nuestra cotidianidad”.

Finalmente, la autora observa que “de continuar encareciendo el costo del espectro radioeléctrico, se seguirá ampliando nuestra brecha digital con respecto al resto del mundo, y la tendencia de desincentivar el fomento a la inversión en infraestructura de redes móviles, acrecentando así el analfabetismo digital que padece la población más vulnerable de nuestro país”.

“Hasta el momento, México no cuenta con acciones encaminadas a la conectividad y a la digitalización del país; por el contrario, el gobierno se ha enfocado en desmantelar las instituciones y programas que la promovían”, concluye Motta.