Ingrid Motta, miembro del IWF México, escribe para su columna de opinión en la Revista Etcétera un interesante artículo respecto a la hiperconectividad durante las elecciones de EE. UU a partir de la emergencia sanitaria por Covid-19.

La autora comienza su análisis comentando que “hace cuatro años, todo parecía enamoramiento en redes sociales. Todos posteábamos inocentemente nuestro amor propio y placeres como viajes, amores, sin pensar que detrás de toda esa información, se esconde la recolección de datos personales, mismos que serían utilizados para influir sobre nuestras filias y fobias.”

Al respecto comenta: “Entonces nace la teoría de la conspiración sobre Cambridge Analytica por la desinformación y uso de los datos para crear perfiles psicológicos de los usuarios de Facebook, y de manipular la información a favor de los candidatos a puestos de elección popular, con estrategias que van mucho más allá de la compra de publicidad dentro de las plataformas”.

“Una narración nada mítica sobre este fenómeno quedó plasmada en las elecciones de Estados Unidos de 2016, un país que presume una democracia y soberanía a prueba de todo.

Para estas elecciones, los partidos políticos y candidatos a la presidencia de Estados Unidos están más preparados y en conocimiento de los poderes y capacidades de las redes sociales para la transformación social. Y no es para menos, cuando los principales canales de comunicación son en línea, y hoy, más que nunca, los ciudadanos están votando por correo para evitar las reuniones presenciales.”

Finalmente, la autora concluye mencionando que “a pocas horas de conocer quién gana la presidencia de Estados Unidos, la política y la tecnología viven un amor ambivalente, voluble y caprichoso, que intenta curarse de las heridas del pasado, para volver a encontrar en la conectividad ese amor incondicional”.