Si bien es cierto que actualmente las mujeres ocupan puestos de poder, también es cierto es que históricamente se han visto obligadas a cambiar lo que parecía ser su destino marcado, a propósito de ello, Ingrid Motta, miembro de IWF México, reflexiona en su colaboración más reciente para la Revista Etcétera.

«La participación de las mujeres en el ámbito político ha sido catalogada desde hace siglos como una labor no “propia de su sexo”, no obstante, la historia nos confirma que el papel de la mujer en la vida de los grandes gobernantes ha sido determinante«, reflexiona Motta al inicio de su texto.

Así, remite a la figura de Alejandro Magno, Julio César y Napoleón, cuyas victorias históricas fueron en buena medida conseguidas con la participación de mujeres poderosas, gracias a las cuales obtuvieron mayor concentración de poder, pues asegura, éste «es uno de los más ardientes afrodisiacos».

Si bien sostiene un avance sobre las posiciones estratégicas de las mujeres, la directora general de BrainGame Central recuerda que en el mundo «sólo el 7% de los líderes globales son mujeres, de acuerdo con estadísticas de la Unión Interparlamentaria publicadas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 2019».

Agrega que «en pleno siglo XXI, existen en el gobierno mensajes misóginos que se traducen en acciones en contra de los derechos de la mujer, la minimizan y bromean sobre los niveles récord de violencia contra las mujeres en México».

Por ello, partiendo de su premisa: «las mujeres hemos desarrollado una capacidad para distinguir muy bien entre un gobernante y un tirano», la autora indica que de cara a las elecciones del 2021 las mexicanas deberán mantenerse en unión para construir un camino hacia la democracia y la igualdad.