Este lunes, Ingrid Motta, reflexiona en etcétera sobre la libertad de expresión como fue planteado por el filósofo inglés Alexander Meiklejohn: «una necesidad social de la libre compartición de ideas e información, para poder contar con un electorado enterado y con capacidades de análisis y decisiones propias».

La experta en tecnología asume que dicho derechos, como el resto, implica responsabilidades, por lo que es importante tomar en cuenta que una opinión personal no puede limitar la privacidad, ir en contra de la reputación o el honor de un tercero.

«En México, la libertad de expresión está garantizada en los artículos 6 y 7 de la Constitución como un derecho inalienable al ser humano (…) Poder expresarte libremente, trae consigo la capacidad de escuchar a los demás, sin juicio y con respeto a la diversidad de pensamiento; sin tratar de imponer ideologías sino buscar en la empatía, la comunión de acuerdos para el bien común«, escribe.

Motta sostiene, en ¡Estás en silencio, prende tu micrófono!, que si bien las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) han creado canales de comunicación, desde el gobierno prevalece tanto la falta de empatía como la violación de los derechos humanos de quienes ejercen su libertad de expresión como profesión y son considerados adversarios. «Esta nueva forma de censura es sólo una evolución del autoritarismo presidencialista…», agrega.

Así, extiende una invitación al lector a «prendar el micrófono», a profesar la ética como una «actividad permanente de la voluntad, como una decisión autónoma y sistemática»