El pasado 17 de diciembre, la revista “Entrerayas” publicó una entrevista con Sara Topelson, quien es Líder IWF México, en donde hablaron de la trayectoria de nuestra socia. Compartimos con ustedes los puntos más importantes: 

¿Por qué escogiste la arquitectura?

A diferencia de muchos otros estudiantes que sueñan con ser arquitecto, yo tomé esa decisión unos meses antes de ingresar a la escuela de arquitectura. Tenía 17 años. Dos años después me casé y en los años siguientes tuve dos bebés, una niña y un niño. ¡Fueron tiempos difíciles tratando de cuidar a los bebés mientras estudias y administras una casa! No es recomendable: ¡fue realmente difícil, pero aprendí a manejar muchos desafíos al mismo tiempo! 

Obtuve mi título de arquitectura a los 24 y planeaba tomarme unos años de licencia, pero seis meses después, estaba enseñando historia de la arquitectura y poco después comencé a trabajar en el taller de arquitectura de mi esposo. Su ayuda y comprensión brindaron un apoyo clave para mi desarrollo personal, así como para nuestro vínculo familiar y vida profesional.

¿Cuándo y cómo participaste por primera vez en la actividad de voluntariado internacional?

Con los años me involucré en asociaciones de arquitectos, especialmente a nivel regional e internacional. En 1990 me convertí en Miembro del Consejo de la UIA (Unión Internacional de Arquitectos). En 1993 fui elegida como vicepresidente de la Región III de la UIA.

¿Qué te gustó de las actividades internacionales? Comparte algunos momentos memorables de tu carrera internacional?

Convertirme en presidente de la UIA en 1996 fue un gran desafío. Las elecciones fueron duras porque había cuatro candidatos fuertes y nunca hubo una mujer presidenta de la UIA. 

Siempre agradeceré el Congreso de la UIA de Barcelona donde fui elegido y que cambió nuestra vida durante los siguientes tres años. El trabajo era muy exigente y al mismo tiempo fascinante: me encantaba ayudar a los arquitectos de muchos países. Guardo recuerdos especiales del encuentro entre arquitectos japoneses, el ministro de la Construcción y el príncipe Takamado. El Príncipe era un fanático de la arquitectura y eso nos llevó a conversaciones largas y significativas. También fue muy especial mi encuentro con arquitectos polacos y el presidente polaco, que condujo a la creación de la Cámara de Arquitectos Polacos.

El Congreso de la UIA en Beijing en 1999 fue memorable y estuvo lleno de experiencias inesperadas. Dos días de nuestro congreso se llevaron a cabo en el Parlamento de China: ¡el escenario mostró las banderas de las 108 secciones de la UIA!

Tu carrera en México fue muy exitosa finalizando el mandato como presidenta de la UIA.

Unos años después de mi mandato, fui invitada a participar en el gobierno de México en varias capacidades: la más significativa como Subsecretaria de Desarrollo Urbano y Territorial de México 2007-2012. Fue un gran y fascinante desafío que me llevó a proponer y realizar programas que ayudaron a dar forma a nuestras ciudades mexicanas. El más importante fue el Rescate de Espacios Públicos: transformamos o construimos 4.500 espacios públicos en todo el país en seis años. El programa fue reconocido por la ONU.

¿Por qué participaste en una actividad internacional de voluntariado?

Como estudiante asistí al Congreso de la UIA, celebrado en México en 1978. Me asombró la riqueza de las conferencias, visitas y encuentros, y sobre todo poder conocer personalmente a algunos de los arquitectos mundiales que más admiraba de todas partes del mundo. Esto aumentó mi interés natural en la arquitectura global y fue enriquecedor estar expuesto al diálogo y la interacción entre todas las generaciones de arquitectos.

Estas fueron las raíces de mi interés en las relaciones internacionales de asociaciones de arquitectos y me volví muy activa en la Federación Mexicana de Arquitectos FCARM en 1982. En 1997 fui elegida miembro del consejo de la UIA Región III Américas, y mi pasión nunca se ha desvanecido, lo que me llevó a ser mejor arquitecta y profesional.

¿Qué consejo le darías a una arquitecta que quisiera realizar un trabajo voluntario a nivel internacional?

¡El mundo está en constante cambio especialmente en este 2020! Creo en la motivación personal como motor para perseguir nuestros sueños y aspiraciones. Siempre me motivaron las ideas, propuestas y trabajos de mis pares en México y otros países del mundo, por lo que aconsejaría a mis colegas mujeres arquitectas que siguieran sus aspiraciones personales.

Siempre es una buena herramienta hablar otros idiomas que te acercan a otras culturas y al entendimiento de la diversidad de formas de pensar en nuestro pequeño mundo.